Hasta un pueblo d’Alemania ha llegao el Salustiano
con más de cuarenta años, y de profesión el campo,
pa buscarse l´habichuela, y ahorrar algunos marcos
y que pueda la parienta, comprar algunos marranos.
Yo no creo que el sombrero les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
En principio se hace dura sobre to la solea,
esa gente chamullando no se le entiende ni ata.
Menos mal que algunas veces la embajada cultura]
les manda al Julio iglesias y a un tal Manolo Escobar.
Yo no creo que el sombrero les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
Y así s’acaba la historia del güeno del Salustiano
de tanto apencar los güesos otro gallo l’ha cantao.
Gallo dice que l’obrero de cachondeo está jarto,
si no hubiera ido a Alemania, no hubiera aprendido tanto.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
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